Las claves de leer cuentos

 

 

Primera clave: Los cuentos son infinitos.


• Desde la primera hasta la última lectura el cuento cambia. No importa cuántas veces leamos un cuento su secreto está en que siempre lo leemos diferente, vemos o imaginamos cosas nuevas. En los cuentos infantiles el cuento no sólo cambia sino que nos cambia. Los cuentos infantiles nos hacen ser veloces como la tortuga o listos como el gato con botas. Entre más personajes vivamos de los cuentos cortos más experiencias vamos aprendiendo y mejor vamos creciendo.

 

• No existe una única forma de narrar los cuentos cortos infantiles. A diferencia de los cuentos literarios, el cuento infantil suele cambiar sus lenguajes y sus personajes. No sólo porque los dibujos que lo acompañan siempre cambian, sino porque la extensión del texto, el detalle del cuento corto varía según la edad del lector. El lobo feroz no lo es tanto si lo leemos para un niño de dos años que si lo leemos para uno de siete. Todos los detalles de los viajes de Aladino o las aventuras de Alí-babá se reducen notoriamente para los más pequeños.

 

• Siempre una o dos líneas capturan nuestra imaginación. Siempre encontramos en algún cuento corto una o dos líneas que leemos una y otra vez. Los niños piden que volvamos al mismo instante del cuento infantil y repitamos la escena infinidad de veces (al igual que ven una y otra vez la misma película hasta que repiten los diálogos), de esa forma el instante mágico de la lectura y la historia vuelve una y otra vez. Se atesoran esas pocas palabras del cuento para niños como la llave de entrada al más mágico universo de la imaginación.

 

Segunda clave: Los cuentos para niños son para todos.


• Más que las palabras es la voz la que hace al cuento para niños. Algo maravilloso de los cuentos infantiles es que siempre vienen acompañados de una voz. La voz de nuestro padre o nuestra madre, la de un hermano o una tía, la del maestro. Esa voz entona, sube y baja, asusta, grita, ríe, abre los ojos, muestra una gran sonrisa, se esconde, se asusta. Es una voz teatral. La voz de los cuentos para niños es una voz teatral que permite encarnar tanto al personaje en una imagen familiar, como a nosotros mismos en nuestras emociones.

 

• Todos volvemos a leer los cuentos infantiles. Son clásicos, son siempre despertar las emociones del teatro de la lectura que vivimos cuando niños. Son las voces que gritan, saltan, ríen y se asustan. Cuando volvemos como adultos a leerlos debemos volver a leerlos en voz alta para nuestros niños, para los niños de todos. Leemos en voz alta los cuentos para niños porque fueron hechos para esto, para la representación.

 

Tercera clave: Lo mejor de los cuentos es comentarlos luego.


• La conversación que sigue a los cuentos o textos en general es lo más valioso. Podemos no sólo retro-alimentar lo que aprendimos sino expandirlo. Discutir, volver a leer, argumentar, reflexionar y volver a leer nuevamente los cuentos. Es fundamental que la actividad de lectura de cuentos para niños no se detenga en el texto sino que se permita seguir tanto por el camino de la imaginación como por el de la reflexión.

 

• Los comentarios no cierran los textos, sino que los expanden. No pretendamos decir 'la verdad' sobre el cuento. No detengamos la capacidad de comprensión de los niños, sino, por el contrario, permitamos que ellos nos enseñen lo que han aprendido. Podemos mostrarles opciones y expandir aún más su lectura, su experiencia vital. Pero no la detengamos pretendiendo que el cuento corto o cuento infantil debe seguirse al pie de la letra. El cuento para niños, como dijimos, es 'infinito'.

 

 

 


¿Que voy a ser cuando grande?